Terra Incognita

Una blog de creación literaria, sesgada hacia la Fantasía © Ignacio Egea Rodríguez 2.004


El pájaro dorado


Hubo una vez un reino muy lejano, situado en el centro de todas las tierras. Un emperador tenía por su más preciado tesoro a un pájaro sabio, que se dice que sabía hablar y le aconsejaba en todos los asuntos con suma sabiduría.

Los escépticos decían que, ciertamente, el pájaro sabía hablar, pero que no era sabio, y que si el emperador lo tenía en tan alta estima era porque volaba a escondidas por los jardines de palacio y le repetía todo lo que hablaban los sirvientes.

El pájaro, inmortal o muy longevo, fue transmitido de un gobernante a otro junto con la corona, hasta que un aciago día, no se sabe por qué motivo, un sucesor inexperto dejó que se escapara.

En vano lo persiguieron los sirvientes por los jardines, y luego por toda la capital. El pájaro voló lejos, aunque la gente decía ver sus reflejos amarillos de vez en cuando, en las cornisas, los campos o los bosques.

Un edicto imperial ofrecía las más altas recompensas, buenos cargos y grandes riquezas a quien lo capturara indemne y a palacio lo devolviera, y ocasionalmente algún pueblo de humildes campesinos se levantaba con el rumor de que el pájaro había sido visto, y mujeres y hombres, jóvenes y viejos, salían en desbandada con redes y jaulas, a los bosques y las montañas, con la esperanza de encontrar el pájaro que reportara su fortuna.

Estos hechos acaecieron de vez en cuando por todo el reino a lo largo de generaciones. A esta desbandada del populacho, a su peregrinación irreflexiva en pos de la riqueza, se la conoció más tarde como "la fiebre del loro".

Etiquetas:

La paz y una sonrisa.

El matón pasaba por la calle sin horas fijas, con su fiel pistola siempre en una mano. A su paso las aceras se iban quedando silenciosas. Cobraba las cuotas de protección, marcaba el territorio, hacía sentir su presencia. A veces disparaba al aire, o contra los escaparates de los comercios remolones en el pago. En esas ocasiones disparaba muchas veces, y todos nos encogíamos ante los estampidos. Peor era cuando sólo se oía un disparo; el silencio posterior rechinaba en siniestros ecos dentro de tu cabeza. Salías a la calle y te encontrabas un cuerpo tendido, un cabello revuelto y sucio apoyado en el suelo, tintado de rojo y gris, un charco que se extendía lentamente por toda la calle, que salpicaba los adoquines y a todo el que pasara, que nunca llegaba a manchar los zapatos pulidos del matón, que se iba alejando de allí con parsimonia, su fiel pistola humeante en una mano, terminada su ronda de cobranza de dinero y de sangre. No miraba atrás, y a sus espaldas dejaba a alguien llorando, y a a algún otro que insinuaba si todo esto no sería culpa nuestra, porque éramos poco generosos, porque no le dábamos todo lo que nos pedía. Que la paz vendría el día que pagáramos todos los plazos.

Quién sabe si ya el precio está pagado.

El coordinador vecinal pasea ahora por las mismas aceras, ahora tranquilas, con su nuevo uniforme. Recauda las nuevas contribuciones, ronda las nuevas fronteras que ya mucho antes nadie era tan insensato como para cruzar. Las manos en los bolsillos, nos mira y nos sonríe. Nosotros le devolvemos la sonrisa. Pasa por los comercios y cobra las cuotas voluntarias. Una mano recoge los sobres, la otra siempre en el bolsillo, acaricia ese bulto que no muestra. Se sienta tranquilo en los portales, mira por las ventanas. Se asoma a nuestro patio, la mano en el bolsillo. Llama a nuestra puerta. Le entregamos los sobres sonrientes. Él mira al interior de nuestra casa desde el umbral, y se acaricia el contenido del bolsillo mientras también sonríe. Le damos las gracias y se aleja, y procuramos nunca dejar de sonreir. Porque sigue teniendo escondida esa cosa, y si algún día volviera a enseñarla, volvería el llanto y los estampidos, y volvería a salir alguno que diría que la paz se ha roto sólo por culpa nuestra, porque no hemos hechos nuestros pagos, porque no hemos sido lo bastante amables, porque algún descuidado, o rencoroso, no ha limpiado lo bastante las manchas rojas de la calle y eso le enfada.

Porque el apoyo y la comprensión de la gente va y viene, pero esa cosa que guarda en el bolsillo le seguirá siendo siempre fiel.

Etiquetas:

Anestesia.


La voz de la doctora era tensa, amarga. El hombre de negro que la acompañaba apenas se dignó mirar al paciente, enfrascado en la lectura de su portátil.

-Señor Rodríguez, ya tenemos los resultados de sus pruebas.

-Por la cara que trae, me temo que no son buenas noticias.

-No son muy buenas. Es una forma glandular de anhedonia. No es un problema psicológico, sino físico.

-He entendido lo de glandular, pero el resto...

-La anhedonia es la incapacidad para sentir placer con experiencias normalmente placenteras, como comer, relaciones sociales, sexuales. Generalmente es un síntoma de un trastorno del estado de ánimo, de la depresión, por ejemplo, aunque puede darse en otras enfermedades. Pero en su caso no es un síntoma, sino un síndrome de orden hormonal recientemente descrito.

-¿Entonces no estoy deprimido? Hubiera creído que sí.

-Es posible que pueda usted experimentar depresión debido a su enfermedad, como puede deprimirse alguien que pierda la vista o el uso de las piernas. Pero ni la ceguera, ni la hemiplejia, ni, en su caso, la anhedonia, son síntomas de depresión.

-¿Y qué tratamiento puede darse?

-Es una enfermedad reciente. Se ha estado experimentando con cócteles de hormonas y estimulantes, sin resultados concluyentes. Pero hay otro problema, una extensión de sus síntomas, que tiene consecuencias de orden administrativo. ¿le preocupa lo que le estoy diciendo?

-Sé que debería, pero... no.

-Exacto. No sólo no siente usted placer, sino tampoco dolor, ni miedo, incertidumbre, tristeza, ira o amor, salvo como abstracciones. No es la anhedonia psicológica. Es la completa desconexión entre su cerebro y los mecanismos somáticos que desencadenan esos estados de ánimo. Y esto tiene consecuencias graves. Se lo explicaré...

El hombre de negro, que apenas había prestado atención a aquel diálogo, la interrumpió de pronto.

-Doctora: está malgastando tiempo y disposición económica de la comunidad en explicar una situación a una entidad que no tiene derechos de paciente. Actuemos ya.

-¡Aún no he firmado el certificado médico, magistrado, así que actuaré de acuerdo con mis propios protocolos, y no tiene usted competencias para evaluar mi actuación! Señor Rodríguez: el nuevo Estatuto de la Persona Humana, aprobado recientemente, establece en su preámbulo que el Ser Humano se articula en sociedades organizadas llevado del amor, y que tanto la legitimidad de esas organizaciones para establecer normas como los derechos de cualquier persona humana dentro de esa sociedad se originan en la capacidad de sentir amor por los semejantes, y tienen como único objetivo permitir un mejor ejercicio de ese amor universal. Por la presente determino que el paciente con número de historial CBR-25000125-NMD no tiene la
capacidad de sentir ni ejercitar el amor que le determinarían como persona, lo certifico como cuerpo orgánico con funciones racionales que ha perdido la condición emocional de persona debido a una enfermedad y firmo oralmente el presente certificado de deffunción.¡Ya!

-Y yo, el magistrado de turno 34-567, tomo nota oficial de la defunción y de la existencia de un ser racional sin condición de persona, y en aplicación del Acta de Regulación de Robots Abandonados y Otros Seres Racionales No Personales, que establece que cualquier racional impersonal sin propietario definido pertenece a la Comunidad de Bienes, y ésta ha de establecer su reparación y/o reprogramación a fines útiles a la sociedad o su destrucción y reciclaje si su grado de deterioro impide su adaptación a un uso útil, dispongo que el pensante originado como consecuencia de la defunción de la persona con historial de paciente CBR-25000125-NMD no puede, de acuerdo con los informes preceptivos, ser reparado o reprogramado por medio del actual estado de las técnicas de robótica para que ejerza una función útil a la sociedad, por lo que dispongo su desactivación por medios análogos al sacrificio veterinario y el reciclaje de sus componentes orgánicos con vistas a una alimentación animal sana y equilibrada de acuerdo con la Ley de Derechos de los Animales y Plantas.

-Es curioso, yo era veterinario- dijo el robot orgánico inútil, sin variar el tono de su voz inexpresiva, mientras veía entrar al veterinario que iba a proceder a la inyección letal- y de acuerdo con la Ley, si yo no fuera inteligente, si en vez de robot, me hubieran considerado un animal, me hubieran permitido vivir en una Reserva Natural, adecuadamente alimentado, cuidado y estimulado cognitivamente, sin sufrir ningún tipo de daño, por el resto de mi vida natural.

-Sí, es curioso -dijo el magistrado en tono ocioso, más relajado al ver que las drogas mortíferas ya se habían inyectado en el objeto orgánico, y que éste no había ofrecido resistencia- La inteligencia es la peor maldición que se puede sufrir si uno no pertenece a ningún grupo. Me viene a la memoria una frase clásica, no recuerdo de quién, era algo así como: "Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena" En fin, el resto del proceso no requiere nuestra presencia aquí. Adiós.

Las tres personas que había allí abandonaron la sala. El ser orgánico pensante se quedó solo, tumbado en la camilla. Se preguntó a qué animal irían destinados sus restos. Había ahora una interesante iniciativa de recuperación del buitre leonado, aunque también estaban casi extintos los tiburones. Empezó desapasionadamente a tomar nota de las sensaciones que le iban abordando a medida que las drogas iban paralizando su sistema cardiorespiratorio. Había perdido el control de sus extremidades. Pequeñas manchas brillantes como luciérnagas imaginarias iban enturbiando su visión. Tal vez fuera una ilusión suya, pero le pareció notar una leve recuperación de sus emociones justo en el momento en el que el pentotal sódico paralizó definitivamente su diafragma. Ya no podía mover la cabeza, pero por el rabillo del ojo podía ver las amplias cristaleras que daban al amplio jardín que rodeaba al Centro Médico. Por allí vio pasar al grupo de tres, con el magistrado sonriendo, tal vez contando chistes, haciendo grandes aspavientos de cordialidad, puede que para borrar la tensa impresión que en la doctora había causado su severidad anterior. Y en ese momento, y ése fue su último proceso consciente, sintió una punzada de envidia por aquellos seres, que eran capaces de organizar su existencia en torno a bellas palabras, que eran capaces de conflicto y reconciliación, de lucha y colaboración, porque eran seres humanos, porque estaban vivos, porque amaban.

Etiquetas:

El Rostro que Acecha en las Sombras.



Los ojos terribles refulgían en la oscuridad. Sus blancos y rojos colmillos traspasaban como sangrientos faros la sombra que velaba su cara, la sombra que arrojaban sus garras extendidas cernidas en un audaz escorzo sobre el pebetero en el centro de la ilustración, que era la única fuente de luz, a juzgar por la distribución de claroscuros, por las audaces mezclas de colores de matices encendidos que daban su impronta al fondo, a la figura demoníaca que parecía abalanzarse desde las tinieblas exteriores, a los brillantes y abultados músculos del bárbaro que aguardaba, impávido y alerta, junto al fuego que arrancaba chispas de su espada.

-Una magnífica ilustración, muy retro, me recuerda mucho a Boris Vallejo, Buscema, Conan, todas esas cosas antiguas, en fin. - la voz del editor no sonaba muy convencida, pese a todo.

-Justo lo que me pediste ¿no? Estilo retro, nada de experimentar, nada de política ni por alusiones casuales, nada que pueda ser ofensivo, todo fantasía. Tengo esta portada, y la he cuidado mucho por ser una especie de presentación, y ya tenemos casi terminada la primera aventura, que verás que tiene muchísimo nivel. Todo muy clásico.

-Sí, en fin, ya sabes que no está el horno para bollos. Hemos dado un giro editorial claro, hemos abandonado todas las temáticas actuales, para evitar polémicas, y nos vamos a dedicar a puro escapismo, al estilo antiguo, aventura, y nada más que aventura. Pero hay un problema, verás: esta ilustración... es un demonio, ¿no?.

-Hombre, tiene cuernos, alas de murciélago, colmillos, cinco metros de alto y bastante mala leche. En la historia se lo llama Nahagorr, El Rostro que Acecha en las Sombras, y se lo define como el único superviviente de una raza olvidada, pero sí, se podría decir que es un demonio. Típico de la espada y brujería. ¿Por?

-Es que, verás, hay gente que cree en estas cosas ¿sabes? No que crean en su existencia, como los católicos, que les da más o menos igual cómo los pintes, sino gente que cree en ellos de verdad, que los respetan. Es una creencia tan respetable como otra cualquiera. Y nosotros también tenemos que respetarlos a ellos, y ya has visto que de un tiempo a esta parte todo el que recibe quejas por estos temas se le encadena un problema con otro, y va para abajo, y nadie sale a defenderlo porque al que lo hace también le va mal. Estos son otros tiempos, son tiempos de respeto, el respeto a los demás tiene que ir ante todo.

-Pero bueno, ya te he dicho que en ningún sitio se nombra siquiera la palabra "demonio" o "diablo". Nahagorr, Rostro que Acecha en las Sombras, y punto.

-Bueno, eso de identificar siempre el mal con lo negro y lo oscuro nos acabará dando problemas, ya verás, pero de momento sólo tenemos que hacer un par de pequeños cambios, para curarnos en salud. El guión no lo tocas, pero cámbiame el aspecto del bicho. Superviviente de una olvidada raza, me has dicho. Vale. Le vas a dar más aspecto de dinosaurio, déjale los cuernos si quieres, pero que sean como más de dinosaurio, las alas sirven así, más escamas, y escamas de esas grandes de dragón en la espalda y la cola, por aquí y por aquí, que el torso no tenga tanta pinta de humano. Y para quedarnos tranquilos del todo, de nombre le pones Nahagorrsaurus, o algo por el estilo, ya me lo pulís vosotros un poco.

-Pues vaya trabajo tonto, y qué lástima de ilustración a todo color desperdiciada.

-Pues no te quejes, y da gracias a que todavía no ha salido un grupo de gente que adore a los dinosaurios, que entonces iría todo a la basura. Me pregunto dónde iremos a parar, si acabaremos publicando tebeos de flores que hablan, o de pentágonos y hexágonos. O nada de nada, quién sabe.

El editor se marchó, enfrascado en miedos y cálculos inexplicables; el dibujante se quedó solo, pensativo ante aquel magnífico dibujo que quedaría oculto para siempre al público, que nunca sería impreso. Su obra más lograda, en la que había logrado su máxima inspiración, Nahagorr, tendría que esperar; sus planes para que el Rostro que acecha en las Sombras fuera viendo la luz, poco a poco, con cualquier pretexto, como preludio de una presencia cada vez mayor, después de milenios de olvido, se habían visto momentáneamente obstaculizados por el miedo, por la ñoñería de la gente estúpida.

Él se lo había profetizado, le había dicho que tal vez fuera así, que la estupidez y la bajeza humana por un lado favorecerían Su Regreso, aunque eran al mismo tiempo una poderosa fuerza protectora. Pero sin duda hasta Su Sabiduría profunda e infernal se vería sorprendida cuando le contara los detalles exactos. Cogió la cera roja de un material especial que guardaba entre los útiles de trabajo más comunes, y se dispuso a dibujar, una vez más, el Signo sobre el suelo, a la espera de nuevas instrucciones.

Etiquetas:

Edit.






El primer (edit)discapacitado visual(fin_edit) palpó el lomo de aquel ser extraño, y rápidamente plasmó sus impresiones en su laptop wifi con reconocimiento de voz y teclas en Braille.

-(edit)El elefante es como una pared rugosa.(fin_edit)

Naturalmente, era sólo un esquema. Muy pronto, aquella entrada de la Wikiceguia, la primera enciclopedia del mundo hecha por, y para (edit)invidentes(fin_edit), se fue (edit)enriqueciendo(fin_edit) con nuevos aportes.

-(edit) El elefante es un cilindro firme, y vertical, como un árbol- editó un colaborador que había tocado una pata.(fin_edit)

-(edit)Un elefante es como una lanza curvada- editó otro que había tocado un colmillo.(fin_edit)

-(edit)Un elefante es una superficie ancha, como un abanico- éste había tocado una de las orejas.(fin_edit)

-(edit)Es como una serpiente ancha y arrugada- escribió otro tras tocar la trompa.(fin_edit)

-(edit)Es como una cuerdecita peluda- después de tocar la cola.(fin_edit)

-(edit)Es como dos esferas del tamaño de un pomelo, que se desplazan libremente dentro de un saco como de cuero.(fin_edit) (edit)ELIMINADO(fin_edit)

(edit)El libre y natural intercambio de información(fin_edit) continuó mucho tiempo, en ésa y en otras entradas de aquel magno proyecto. Hubo algunas (edit)críticas constructivas(fin_edit) pero
ninguna osó alzarse muy alta, ni muy clara. Nadie quería parecer en contra de la extensión de la wifi global a todos los (edit)pintorescas(fin_edit) (edit)unidades de población(fin_edit) de la (edit)Arabia(fin_edit)(edit)bucólica(fin_edit), nadie quería parecer en contra de que los (edit)discapacitados(fin_edit) se equiparan con modernos equipos de comunicación, ni de que abordaran proyectos ambiciosos. (edit)A todo el mundo(fin_edit) le parecía que la tecnología de la información serviría para traer sabiduría al Mundo, que no había ningún defecto esencial en aquel sistema, que todos los (edit)inconvenientes puntuales(fin_edit) de la (edit)ciudadanía humana(fin_edit) se acabarían resolviendo con sucesivos avances.

(meta comentario)Si alguien dijo alguna vez lo contrario, su opinión fue pronto editada y modificada.(fin_metacomentario)

Además, tampoco era para tanto: sólo se trataba de una versión Beta.

Etiquetas:

Punto de fuga.


Corriendo libre. La torre de apartamentos destaca bien visible entre los bulevares semirruinosos. Una explanada de gres cascado; bajos comerciales en desuso, tapiados de ladrillo y graffitti. Escalinatas ciclópeas de hormigón. Fuentes ornamentales secas y llenas de basura. Paredes rectas. Ángulos rectos de hormigón con humedades. Líneas rectas, de escuadra y cartabón, que se pierden en el infinito, que se concentran todas en un punto imaginario del horizonte, o dentro de la torre que es mi meta.

Líneas rectas. Largos muros desiertos, sin ventanas. Grandes espacios abiertos, diáfanos, minados por accesos y escaleras, por patios de luces que alumbran ningún sitio. Maceteros y parterres prefabricados, secos excepto de desperdicios. Una única vida vegetal, el moho omnipresente que florece en las humedades del cemento. Un desierto, un laberinto diseñado, que se vería glorioso en una mesa de dibujo. Grandes extensiones para andar, que no para vivir. Grandes escalinatas y desniveles para apreciar la perspectiva, el viaje silencioso de las líneas rectas hacia el punto de fuga. Un monumento ciclópeo y místico a la mayor gloria de un arquitecto famoso, abandonado en el desierto urbano como un coloso de los faraones enterrado en la arena. La arena sustituida por el moho, la basura, las bolsas de panchitos y los grafitis. La arena emulada por el olvido. Olvido de los hombres que murieron al pie de las pirámides, de la gente que se vio obligada a vivir en este laberinto y no pudo. Un laberinto que parecía un edén artificial desde lo alto.

La vida vista desde el aire. El conjunto residencial lucía, espléndido, en la interpretación artística. Esa simplicidad, esa rotundidad de conceptos. El concepto de que el aire puede ser encauzado. De que la vida puede ser resuelta por la ciencia. Planificación. Un diseñador maestro sabe, y puede, disponer lo que es mejor para las masas. Imprevistos en el diseño. Los hombrecillos minúsculos obligados a vivir en una maqueta, que se van reduciendo de tamaño. Las escalinatas no pueden ser subidas ni bajadas por ancianos. Yo las salto. Esos abismos súbitos, cortados a regla, alarman a los padres. Yo los trepo. Un hogar para los hombres que resultó ser un aparcamiento subtérráneo. Con pasillos interminables de cien puertas iguales, de diez mil familias igualadas en la desesperación, que la uniformidad oscurecía, y el vandalismo de los alienados que destrozaban las bombillas. En un rincón de un cubículo como éste se fue hundiendo un hombre fuerte en la ñoñería. Sus manos amasaron la tierra, duras y vigorosas. De mis recuerdos más tempranos sólo me queda que temblaban. Sustituidas por máquinas incansables y que no lloran al ser sustituidas, aparcado aquí, esperando el desguace, sollozando quedamente en la sombra mientras mi padre trabajaba en una lejana chimenea, y mi madre iba, muy lejos, a comprar, y yo corría por los pasillos jugando a que no me asustaba la oscuridad ni los gritos que salían de otras puertas, y un poco más crecido rompía las pocas bombillas que quedaban. Jugaba a que no me asustaba la oscuridad, seguía jugando.


Pespectiva inversa. No había tiendas, ni comercios adecuados, aunque estaban previstos. Mi madre salía a comprar y tardaba horas. La lejana chimenea de mi padre ya no punza el horizonte: su humo sigue cayendo como una lluvia oscura. Las manos de mi padre estaban sucias de aceite oscuro como la lluvia. Fueron enviadas a esperar el desguace, en el mismo cubículo sombrío, a temblar en la pena, aparcadas por una máquina pintada de verde: más moderna, más inteligente, más rentable y más cordial. Además, reciclable. Mi madre no puede subir las escaleras con el carrito de la compra. La simetría engañosa de las líneas rectas, que se ven igual de cortas vayan hacia arriba o hacia abajo. Las hermosas y frías líneas de tinta sobre un plano. Bellas construcciones de luz en un monitor. Mis manos se manchaban de tinta aprendiendo mi oficio: éramos veinte en la academia. Un moderno programa de diseño rinde por veinte delineantes. Un solo par de manos se mancha de tinta cuando cambia el tóner.

Punto de fuga. Me agazapo sobre un podio cuando preparo el siguiente salto. El yeso cubre y lija las manchas de tóner de mis manos: tuve suerte. Veo las nuevas líneas, construidas de luz en la pantalla. Cambio y roto, y hago girar, los muros virtuales. Los puntales y las fachadas se arquean al ritmo de los nuevos materiales. Las nuevas líneas ya no son rectas, pero la misma ceguera alumbra bajo los píxeles. Me es indiferente. Las líneas antiguas se descasacarillan a la intemperie. Mis manos se erosionan con el roce, pero todo lo vivo cicatriza. Ya no dibujo líneas rectas, ahora las salto, las piso, vuelo sobre ellas.

Parkour. El objetivo es llegar de un punto a otro en línea recta. Al centro del laberinto. De aquí a la torre de apartamentos hay varios kilómetros de muros y escaleras. De patios de luces y de podios. De pasarelas desvaídas y monumentos mudos y masivos. Trepar, saltar, flexionarse, aferrarse y dejarse caer. Vuelo entre dos fachadas cercanas. Preparo con cuidado los tobillos. Sigo avanzando con cuidado, aunque nadie lo diría. Saltos aparentemente suicidas: vuelo controlado, la disciplina endurece las piernas que la gravedad quiere quebrar. No olvidar nunca que la simetría es engañosa. Un juego, un deporte. Un modo de pensar. Una huída. Un viaje hasta un lugar imaginario en el borde del horizonte. Y a otro horizonte, el día siguiente. Sin rodeos de ningún tipo, endureciéndome con los obstáculos. Todo el mundo sabe que la línea recta es el camino más corto entre dos puntos. Los que la ven dibujada en una mesa tienden a olvidar que también es el más duro, el más difícil.

Etiquetas:

¿Por qué le pegué un moco a mi carta a los Reyes Magos?

>

Todo empezó cuando el novio de Mamá trajo unas velitas para el árbol. Yo estaba enfadado, porque a mí siempre me ha gustado más el Belén, y de toda la vida me han dejado ponerlo a mí. Pero este año el Belén no ha salido de la caja. Mamá me mintió, como hace siempre: “-Eso es que se lo debe haber llevado tu padre, así que déjame en paz.” Pero yo sé que es mentira. Papá se fue con lo puesto; no se llevó ni la corbata que yo le regalé y que le gustaba tanto. Una chulísima, verde fosforito, con Bart Simpson bajándose los pantalones y sacando el culo. Jó, lo que le gustaba esa corbata. Me acuerdo que al principio ni se la quería poner, para que no se le manchara, y Mamá tuvo que obligarlo, como me pasó a mi cuando era más pequeño, y fuimos a comer cosas macrobióticas con unas amigas de mamá de la tienda de dietética, y yo llevaba una cosa horrorosa de Agata Ruiz de la Prada, que Mamá se empeñó en comprar, y con ese dinero me podían haber comprado cuatro Play Stations, y yo estaba muy fastidiado, y hay que ver qué mal se quitan las manchas de soja, en la camisita de la Agata esa de las narices: se quedó un reguero negro que parecía caca, pero Mamá me obligó a llevarla un montón de veces más, porque en la tienda no tragaron con que la camisa venía así. Y yo iba con aquel reguero negro que parecía que me había comido una caca del gato y luego la había vomitado para el lado donde estaba el bolsillito. Y mamá decía que era de ketchup, y qué que malas son esas comidas basura para los niños, y eso es mentira: el tío más grande de mi clase sólo come menús de Pizza Hut y Burger King, porque sus padres no tienen tiempo de hacerle la comida, y él tío se pone morao. Y esa comida no es mala, porque este tío tiene siete años y ya pesa sesenta kilos, y nos puede a todos los de la clase, hasta a la maestra, una vez le pegó una patada en la barriga y la tumbó boca abajo en el suelo, y la tía no dijo ni mú durante el resto de la clase, sólo respiraba profundo affggghhhhh, lo que aprovechamos para poner un video de los mejores momentos de Crónicas Marcianas, y no los petardos educativos que nos meten siempre.

Al gordo le hizo mucha gracia el video, y dijo que yo había tenido una idea muy buena, porque lo había grabado yo, porque aunque mamá, desde que echó a Papá de casa, no me deja verlo, como es muy burra y no entiende de electrónica, no se ha dado cuenta de que sé programar el video. Desde entonces el gordo y yo somos muy amigos, y ya solo me pega de cachondeo, pero también hace un poco de daño porque es muy fuerte. Así que no digan que las pizzas y los maxi-whoppers son malos para la salud, que es mentira. Y la mancha de ketchup, mentira también.

Qué mentirosa se ha vuelto Mamá, desde hace un año, que llegaba oliendo a coñac, como el abuelo, pero el coñac que beben las mujeres se llama “combinados”, y le decía a Papá que es que en la tienda había habido mucho trabajo, y Papá se callaba y miraba así como para abajo, como hacía él cuando me pillaba meando en el bidet, y estaba mamá cerca y sabía que si me regañaba, Mamá me iba a gritar, y luego iba a gritarle a él un rato mucho más largo, que como Papá no hacía pipí sentado, como la gente moderna, me había dado mal ejemplo a mí, y que la obligación de Papá era educarme, sobre todo ahora que era ella la única que llevaba dinero a la casa.

Porque es que papá se había quedado sin trabajo, y mamá al principio decía que menos mal que la tienda ya iba bien, porque así ella podría ganar dinero por los dos, y papá miraba así como para abajo, y yo sé que estaba pensando que la tienda era un caprichito y que había ido muy mal los primeros años, y que él a lo mejor no se habría quedado sin trabajo si no hubiera sido por eso, porque una vez se lo oí decir por el móvil al abuelo. Al principio, mamá salía a trabajar y papá se quedaba en casa conmigo, y lo pasábamos muy bien, y cuando yo llegaba del colegio limpiábamos la casa juntos y hacíamos la comida, que papá no sabía y yo tuve que enseñarle, tras lo cual teníamos que dársela al perro (también se ha ido el perro, Mamá dice que con Papá, creo que me miente) y llamábamos a Telepizza, y luego Mamá nos regañaba. Pero lo pasábamos muy bien, y yo estaba muy a gusto, fue en esa época cuando me dejé de hacer pis en la cama, y mamá ni se dio cuenta, con lo que se enfadaba al principio y la importancia que le daba, que incluso echó a Evelyn María, la mujer que me cuidaba entonces, que era muy buena y me dejaba hacer lo que quería, pero bebía combinados y veía culebrones, porque decía que era culpa suya, y contrató a otra canguro que era amiga suya desde la universidad, que tenía gafas de culo de vaso y hablaba raro y que se llamaba algo así como Gurjun, que para mí que con ese nombre tenía que ser extraterrestre, y seguro que lo era, porque era más mala que la ETA que mata a la gente en la tele.

Porque al principio esta tía me pegaba, y papá se debió dar cuenta un día que me estaba bañando, porque estuvo un tiempo sin venir, y Papá y mamá estuvieron una semana peleándose, y al final la extraterrestre volvió, y papá estaba todo el día quitándome el jersey para verme el cuerpo, así que ella ya no me pegaba, pero se acercaba a mi cama por la noche con unas tijeras y me decía que si me volvía a mear, me cortaría el pito, y a mí me daba mucho miedo, y no pegaba ojo, y luego me dormía en clase, y me hacía pipí allí. Y la maestra le dijo a Mamá que me había vuelto un niño problemático, y papá estuvo poniendo cámaras por toda la casa, porque sabe mucha electrónica, y había hasta una cámara que veía por la noche, era la época que papá todavía trabajaba y a veces me quedaba solo de noche en la casa con la extraterrestre. Y al poco tiempo de poner las cámaras la extraterrestre no volvió.

Y luego Papá dejó de trabajar, y yo estaba muy contento porque lo veía mucho, pero fue entonces mamá la que dejó de venir a casa, porque tenía mucho trabajo en la tienda y olía a combinados. Y luego se fue papá, y al principio mamá decía que nos había abandonado, y luego me dijo el gordo, que su padre es juez, que es que mamá ha pedido que si papá se acerca a casa, vaya el juez y lo meta en la cárcel, porque cuando papá me quitaba el jersey todos los días, dicen mamá y su psicóloga que era porque le gustaba hacerlo. Pobre papá, estoy seguro de que le gustaría venir a casa a verme y luego llamar a una pizza, pero debe tenerle miedo al juez, es que si el juez es como el gordo, que un elefante así te lleve a la cárcel a hostias debe dar mucho miedo. Yo creo que por eso, por miedo al juez, la maestra no dijo nada cuando el gordo le dio una patada en la barriga. El gordo quería darle una patada en los huevos, pero es que es un poco ignorante en esas cosas porque su padre es de una cosa que se llama Opus Diez, y nunca ha visto a su mamá sin ropa, no como yo. El gordo estaba antes en un colegio del Opus ese, pero lo echaron porque le pegó una patada en los huevos a un cura, y se montó un escándalo, porque fue en su primera comunión y estaba la iglesia llena de gente, y el cura se cayó al suelo, y un tío lo grabó y lo mandó a la tele y le dieron un premio. Es que el gordo es un poco especial, pero ahora me llevo muy bien con él, yo le llamo Carman y él me llama Keni, como los de los dibujos que no me dejan ver pero programo el video, y nos reimos, y me pega coscorrones que hacen daño, pero es de cachondeo. Ahora que no están papá ni el perro, es mi único amigo de verdad.

Echo mucho de menos a papá, y el novio de mamá es un capullo que ha llegado creyendo que nos tiene que educar a todos, y que belén no, que es una horterada comercial flanquista, así que hemos puesto un árbol, y bombillas no, porque son horteras y comerciales (¿qué es flanquista?), velas naturales y ecológicas, que se encienden con mechero. Y yo no sé qué tiene este tío en contra de los belenes, las bombillas y el flan Dhul, que a papá le salía tan bueno, así que yo estaba muy enfadado y quería protestar, y pensé que podía hacer un motín.

Un motín es como un mitín, donde sale la gente gritando y pidiendo cosas, pero más gordo, porque la gente grita más, y tira piedras. Había visto por la tarde (mamá no me deja ver la tele por la noche, pero por la tarde debe creer que sólo ponen dibujos, y es mentira, no ponen) una peli de un motín en una cárcel, así que cogí todas las velas y las llevé a la cama de matrimonio. Y mamá se enfadó muchísimo, pero no podía echarle la culpa a Papá, ni a Pizzaexprés, así que se la echó a la tele. Y tenía razón, primero por lo de la peli de la cárcel, y luego por publicidad engañosa, porque luego dicen que los colchones de látex no arden. Jó, no echaba chispas eso. Toda la pared y el techo negros, y Mamá acababa de cambiar la decoración y se había gastado una pasta, porque dice que quiere empezar el año cambiando de vida.

Así que me han quitado el Belén, me han quitado a Papá, y me han quitado la Navidad. Mamá está furiosa, empezó a pegarme y todo, pero paró en seguida y se puso muy pálida cuando le dije que si después iba a cortarme el pito. Me dijo que ese año no había reyes. Pero no me preocupa. El gordo me ha dado una carta de unos grandes almacenes que le había sobrado, y yo estaba preocupado, porque en enero vamos a estar en la granja ecológica del novio de mamá, que no sé la dirección. Así que en el remite pegué un moco, para que puedan indentificarme por el ADN, como a la niña que mataron en la tele. Y en la carta no puse nada más, la dejé en blanco, porque no quiero nada, no sé lo que quiero, me gustaría que viniera papá y comernos una pizza, pero creo que eso no es una cosa que quede bien pedirla en Navidad, no pega. Pero no quería que esta fuera mi primera Navidad sin carta a los Reyes, por eso la eché al buzón tal y como estaba, con el moco dentro. Podía haber pedido algo para los niños esos moros que se mueren en la tele, pero los reyes van a arreglar eso de todas formas, aunque a lo mejor si van allí les ponen una bomba, quién sabe, que los moros son muy suyos. Pero el gordo me hubiera pegado en serio si ve eso en la carta, se pone furioso con todas esas cosas tan cursis.

Cursi es una palabra mía, al principio él a todo eso le llamaba “pogre” y “maricón”. Y se pone muy agresivo con esas cosas; a la maestra le pegó la patada cuando nos quiso hacer recoger firmas contra la guerra y dijo que iban a venir los soldados americanos a matarnos a todos, y él le dijo que eso era mentira, que los soldados americanos sólo matan a los moros, y a los rojos, y a los negros, pero a esos los mata la policía, y luego dicen que se han resistido. Y ella le dijo un montón de cosas feas, unas palabras muy largas así como “insolidario” y “burgués”, y el gordo se lo tomó mal, porque creyó que con lo de “burgués” lo estaba llamando gordo zampabollos de McDonalds, y le gritó “¡¡Pogre!!. ¡¡Maricona!!”, y pumba, la tumbó. Y la maestra no dijo nada, y aunque hubiera dicho algo, yo creo que el gordo no se queda sin regalos de Reyes, y no como yo. Pero bueno, algún regalo de Navidad sí he tenido, de todas formas.

Escondido en mi cuarto tengo un móvil, es del gordo, que me lo ha regalado. A él ya no le gusta porque es antiguo, es del verano. Lo tengo puesto para que, cuando me llamen, no haga ruido, sólo cosquillitas. Y cuando tiembla el móvil, salgo a la ventana. Y abajo está mi papá, junto a su nuevo coche, porque ahora trabaja otra vez, y me dice que ahora le va muy bien, y que pronto podremos salir a comernos una pizza, que el juez le va a dejar ir a casa, que ahora ya sabe que lo del jersey no fue con mala intención. Y lo que no sabe mi padre es que el juez sabe eso porque yo se lo conté. Porque un día fue a la escuela a hablar con el director, porque el gordo había hecho una travesura, pero casi nadie había resultado herido, y a la salida nos llevó en el coche a él y mí.

Yo no lo conocía, porque todos los días al gordo lo trae y lo lleva la chacha, porque su padre no tiene tiempo, y dentro del coche, como el gordo sabía lo de las tijeras, porque yo se lo había dicho, el día que mangó una botella de su casa que debía ser zumo de cabra, porque ponía “Chivas”, y estuvimos haciendo combinados con polos de bolsa, y casi no pudimos tomar nada porque sabía a cabra muerta de verdad, y nos pusimos a cantar y entonces se lo conté , pero luego me dio una vergüenza muy rara, y le dije que era una broma, así que pensé que lo había olvidado, pero en el coche se lo soltó todo a su padre, y entonces yo me puse muy mal, como si fuera culpa mía, pero se lo conté con pelos y señales, y él me dijo que no era el juez de mi padre, pero que lo conocía, y que no me preocupara.

Y en mi casa cogí todas las cintas de las cámaras que había puesto mi padre, que mi madre pensaba que las había borrado, pero yo les había cambiado las etiquetas, y con eso y con unas fotos que he hecho de mamá con la extraterrestre, que ya no entra en la casa, pero muchas noches la lleva en coche hasta la puerta, las fotos las he hecho con el móvil del gordo que tiene cámara, se lo he mandado todo al gordo, y con eso me parece que ya pronto papá volverá a casa. Y a lo mejor el perro también.

Pero por lo que me dice papá, él tiene otros planes. Ahora que le van las cosas bien, dice que si una vez se ligó a mamá fardando de descapotable, lo puede volver a hacer otra vez, que Mamá no es mala, y nos quiere mucho a los dos, pero que está muy nerviosa, y que la extraterrestre no nos ha tragado nunca a los hombres de la casa, pero que si la pudiéramos quitar de enmedio, volveríamos a estar juntos los tres. Y por eso a mí se me ocurrió volver a sacar las cintas de video, porque creo que eso puede ayudar, porque esas cintas no le van a hacer daño a mamá, porque ella no sale.

Cuando me asomo a la ventana a ver y a hablar con papá pienso que me gustaría haberlo dicho todo mucho antes, que a veces es muy malo decirlo todo, y a veces es muy malo callarse. Y que muchas veces callarse hace que la gente no te entienda, y que piense que haces las cosas mal porque eres malo, no porque quieres decir algo y no sabes cómo. Y se me ocurre que a lo mejor mamá no me entiende, pero yo tampoco la entiendo a ella, y no sé lo que me quiere decir, lo que le pasa. Y que yo hago motines y ella bebe combinados, y papá coge dinero y por eso perdió el trabajo. Y todo es porque nos callamos, porque en vez de escribir una carta pegamos un moco y encima si nadie te entiende, la culpa es siempre de algún otro, de la tele, de Burgués King, y de Crónicas Marcianas, que es un programa estupendo, y me lo grabo todas las noches.

Etiquetas:

La última legión.


.

Creímos que el Imperio duraría eternamente; muchos han muerto a sus manos, y muchos han muerto defendiéndolo. A nosotros nos toca el extraño honor de morir con él. Más allá de la plaza se oye acercarse a los bárbaros del Este, sus botas resonando entre las inmensas columnas dóricas, hollando estos magníficos monumentos con su ímpetu bestial.
Permanezco de pie entre las ruinas mientras escucho las últimas instrucciones de nuestro oficial. Es un hombre de pelo claro y ojos oblicuos, de rasgos vagamente orientales, que lleva un brazo en cabestrillo. No es el único nacido en lejanas tierras que va a morir en esta capital de una tierra mítica, otrora famosa y ahora destruída por el fuego y por la guerra. Junto a mí hay hombres del Danubio, belgas, bretones. Mil historias parecidas y diferentes a la que me trajo desde la Mérida soleada a través de mil campos de batalla persiguiendo la gloria y que esta noche arrojará mi cuerpo a una fosa común entre el cascajo de las ruinas de esta ciudad tan lejana amortajada por el humo.
Hemos recibido las últimas instrucciones. Nuestro oficial nos saluda, brazo en alto. Es una despedida: el enemigo comienza su avance final. Salgo de mi escondrijo y me lanzo, granadas en la mano, contra el destacamento de tanques T-34 que intenta tomar los restos de la Cancillería del Reich.

Etiquetas:


Tal como fue relatada por el abad Francesco Lana, que pidió la presencia de Fray Guillermo en la abadía que regentaba, para que le asistiera en un asunto muy delicado que los profanos tacharon de maravilloso. Este abad fue luego mencionado en las crónicas por sus proyectos posteriores de una nave volante más ligera que el aire consistente en un armazón unido a cuatro esferas de cobre en las que se hubiera hecho el vacío.



Introducción:

Este texto, escrito en un pergamino hallado en el interior de un ánfora sellada con cera en el curso de unas excavaciones arqueológicas que tuvieron lugar en las catacumbas de Venecia con motivo del rodaje de Indiana Jones, ha sido traducido del toscano medieval y del latín eclesiástico por el insigne finólogo I. Egea. Las continuas citas en latín sin venir a cuento han sido directamente eliminadas, lo que ha permitido una reducción de la extensión primitiva del texto sin perjuicio de la comprensión. El manuscrito original tenía 585 páginas.

Comienzo del manuscrito:

-Empezamos por un hecho evidente: todas las cosas tienden a caer hacia abajo.

-Evidente pero engañoso, fray Guillermo. El humo tiende a subir, los cuerpos celestes giran eternamente en sus órbitas sin caer a la tierra. Vos sabéis tan bien como yo que la solución a esto, como a todo, ya la dieron los griegos.

-Sí, la gravitas specifica: que el caer consiste en que cada cosa dejada a su libertad tiende a dirigirse hacia el lugar que es propio de su especie: el lugar esencial del humo son los altos aires, el de las cosas terrenas la tierra, los de los cuerpos celestes, sus propios orbes cristalinos. No es doctrina de la iglesia propiamente, pero ningún fraile se ha visto en apuros por seguir a Aristóteles. Siendo ése el problema, no entiendo por qué mi presencia aquí era necesaria, abad Lana.

-Primero, por los rumores sobre magia y herejía que han propalado los legos que no han comprendido las alusiones que el sujeto hizo a máquinas volantes; pero sobre todo, porque lo que invoca no es propiamente la autoridad del Filósofo, sino sólo la suya. Y ése es el gran problema. Si alguien te malinterpreta y te llama hereje o brujo, y tú puedes responderle que ya lo dijo Aristóteles, aquí paz y después gloria, y vasta es la sabiduría de los antiguos. Pero si tienes que admitir que lo que otros han interpretado por herejía, aunque sea mal, es obra de tu mente, puedes tener serias complicaciones en tu defensa, aunque seas puro como un pichón.

-Sí, por desgracia es cierto. Pero antes de entrevistarme con él, me gustaría que vos me resumiérais sus teorías.

-Tienen cierta relación con la gravitas specifica que hemos comentado, pero de una forma demasiado endeble. Veréis, lo basa en una serie de observaciones que él mismo ha realizado.

-Peligroso será que diga eso en su juicio, si ese día llega. Continuad.

-Afirma que la única explicación que tiene el hecho de que un trompo no se caiga cuando gira es que los objetos en rotación, aunque sean terrenos, tienen, mientras giran, un lugar esencial diferente a donde caer que no es el centro de la Tierra.

-Sólo por eso, por decir que la Tierra tiene un centro, y por ende, es esférica, el populacho ya lo tomaría por brujo, aunque vos y yo sepamos que es verdad legada por los griegos. ¿Y qué lugar específico tendrían los objetos rotantes?

-Tenderían, según él, a mantenerse girando siempre en el plano en el que principiaron a rotar. Más allá de eso, sostiene que esa propiedad puede utilizarse para que un cuerpo terrenal pueda elevarse por los aires prendido a una serie de estos trompos y alcanzar de esta forma las esferas celestes. Y ahí colisiona gravemente con los griegos, que ya dijo el de Siracusa que hasta los mundos podían moverse si se disponía de un punto de apoyo que Fray Collino desdeña.

-No sería advertido por el Santo Oficio si sus trompos sólo los arrojara contra Arquímedes: nada más despertaría risas. Hay en esas ideas un profundo error oculto, mucho más grave que el que vos acertadamente captáis. Para que ese principium girotrompicum pudiera explicar el equilibrio de los trompos cuando giran sobre el suelo, dado que la superficie de la Tierra es redonda y no plana, no bastaría con un plano lugar común de gravitas para todos ellos, que eso siempre se podría aducir que los griegos lo dijeron y se nos había pasado por alto: cada trompo tendría su plano propio, en un potencial número infinito. Y dado que los planos ideales son infinitos de extensión también, todo el cosmos sería un punto posible donde hacer girar esos juguetes: desde la esfera de las estrellas fijas hasta el círculo Malebolge del infierno donde penan los adivinos y los magos. ¿Captáis la gravedad de esta idea?

-Ahora que vos la señaláis, sí. Según eso, y tiemblo con sólo decirlo, las leyes de la Naturaleza serían iguales en todas las partes del Cosmos. No habría un punto privilegiado, ni una diferencia esencial entre el Cielo y la Tierra. Esto es muy grave, porque no sólo colisiona con Aristóteles, sino que ofende gravemente el dogma de la Santa Madre Iglesia. Pobre Fray Collino, en lo que se ha metido. ¡Y yo que os llamé para que le escuchárais, porque creí que darle una oportunidad de explicarse delante de un hombre de vuestra inteligencia le pondría a salvo de las acusaciones del vulgo! Un desarrollo razonado de sus ideas ante un público docto le traerá la ruina tan seguro como si entre los cachivaches de su celda con los que experimenta hubieran encontrado una cabeza de Bafomet. ¿Qué podemos hacer, Fray Guillermo? Apelo a vuestra bondad, y a vuestra claridad de ideas.

-Podéis estar tranquilo, amigo Lana, que pase lo que pase, no será peor que si os hubiérais abstenido de llamarme. Lo mejor para él será dejarlo por un loco, por un necio apresurado, o si queréis por un hombre que ha perdido temporalmente el juicio por el mucho ayuno y trabajo. Con el apoyo de mi dictamen preliminar, lo recluiremos por un tiempo prudencial para que se reponga de lo que desde ahora llamaremos "su dolencia". Que vuestra autoridad de abad y la del médico le impongan silencio y le prohiban discursos y empírismos en adelante. Aunque sin duda, eso lo habréis hecho ya.

-Ay, no, válgame el cielo. Comprended mi situación. Yo pensaba que Fray Collino no sostenía nada herético, y que incluso de alguna forma podría armonizarse con la doctrina, para lo que contaba con vuestra agudeza. Así que no le prohibí, sino que le ordené, que pergeñara esa máquina volante de trompos que era la aplicación última de sus ideas. Ha fracasado hasta el momento en hacerla volar, y le dije claramente que su última oportunidad era hoy, fecha de vuestra llegada, para haceros a vos una demostración; para animarlo a que fuera diligente, le amenacé con toda suerte de castigos por parte de la Inquisición si no podía sosteer sus palabras con hechos. Desde la hora prima lleva encerrado en su celda laborando en ello. Encomendé a vuestro discípulo, el joven Watso de Milk, que vigilara sus quehaceres por la portilla de la celda cada cierto tiempo, y nos avisara si algo sucedía.

-Precisamente viene por ahí Watso como si lo persiguiera el diablo y con grandes muestras de agitación. Temo que nuestro paciente haya tenido éxito en su encargo, lo que no puede ser de ninguna manera, y, recordad, cosa que vos y yo siempre negaremos haber visto. Watso, Watso. No intentes hablar hasta que hayas respirado. Así está bien. Ahora habla, dinos qué te trae tan demudado. Y, como te he enseñado, comienza por el principio.

-¡Fray Guillermo, es un milagro! ¡Un milagro!

-Tate ¿ése es el principio?

-Perdonadme. Recomienzo. Fray Guillermo, señor abad, como me dijísteis, he abierto el ventanuco de la celda cada cierto tiempo. De nona a vísperas estuvo ocupado en ensamblar piezas de madera con cuerdas y otras cosas; yo lo observaba cada cierto tiempo. Volví de la cena hace poco y procedí a abrir el ventanuco: esta vez, en la penumbra de la celda se le veía claramente plantado en mitad de la estancia en actitud estática. La parte inferior era la mejor iluminada por la luz que se filtraba bajo la puerta; de ese modo pude ver que sus pies están separados del suelo al menos tres palmos, y a esa altura lo he dejado cuando he corrido a avisaros. Un milagro, sin duda.

-No, joven Watso- dijo suavemente el abad Lana- sino un hecho natural que debemos estudiar cuidadosamente a fin de poderlo armonizar con la doctrina. Y si no podemos, deberemos ocultarlo, en bien de los fieles. Entretanto, te conmino a que no hables a nadie de este asunto, joven padawan, perdón, que me he liado, joven novicio.

-La cosa puede no ser lo que parece- interrumpió Guillermo de Baskerville, con expresión sombría- Watso, me has dicho que la celda estaba mal iluminada.

-Sí, Fray Guillermo. Pero la luz alcanzaba a iluminar sus pies, que estaban claramente levantados del suelo, como ya os he dicho.

-¿Y esa luz iluminaba también un taburete, o un banco, tumbado en el suelo cerca de esos pies volantes? ¿Te fijaste en eso?

-¡Sí! ¡ahora que lo decís, había una banqueta en la postura que decís! ¿Cómo habéis podido saberlo? Sois asombroso...

-Ay, ay, - exclamó Guillermo de Baskerville, y salió corriendo hacia el interior de la abadía, seguido de cerca por abad y novicio, que le siguieron atentos a sus palabras- la navaja, la navaja, rápido, Watso.

-¿Con la navaja os referís a que este hecho maravilloso tiene una explicación más simple, que por su simplicidad es más probable que sea la verdadera, fray Guillermo?- le preguntó el culto abad.

-También es cierto lo que decís, padre, pero sobre todo, le estoy pidiendo a este joven que me dé el cuchillo barbero que siempre lleva consigo bien afilado, y con el que se deja la tonsura con esa media melena tan graciosa. Ojalá me equivoque, pero opino que la necesitaremos.

Abrieron la puerta de la celda a toda prisa. Una figura quieta seguía flotando entre la penumbra de las bóvedas, sus pies a dos palmos del suelo. Guillermo se acercó y lo estudió tristemente.

- Lo más cruel de todo es que si hubieras sido un poco menos discreto, querido Watso, y hubieras irrumpido en la celda al ver esa "maravilla", tal vez hubieramos podido salvar la vida del pobre insensato. No se te puede culpar, porque fuiste obediente. ¿No os habéis percatado aún de lo ocurrido? Las severas amenazas de que debía fabricar una máquina voladora útil, los fracasos continuos, la cercanía del inquisidor; la banqueta, los aparejos de madera y cuerda, los pies separados del suelo. El pobre ha sido víctima de la desesperación y se ha ahorcado, Dios se apiade de su alma. Watso, por favor, mientras lo sujeto por las piernas, súbete a la banqueta y córtale la soga.

Etiquetas:

El zapatero del emperador.

El nuevo emperador entró a su Corte inesperadamente, y con nada dispuesto. Con prisa, se arreglaron sus estancias, y se repartieron los cargos libres que su guardia pretoriana probada en mil batallas no fue numerosa para ocupar, o despreció.

El de bufón no estaba vacante, que al emperador ya le servía una cuadrilla de titiriteros de lealtad probada, que aparentaban ser unos muñequitos infantiles y degeneraban en turba de palizas y puñales cuando se les requería.

¿Qué hacer entonces con el antiguo bufón de corte, no menos experto que los anteriores en trabajos de puñal y fontanería? Tal vez fuera útil. Póngasele de zapatero, que nos amenize con la incertidumbre de si en los nuevos zapatos que al emperador le calce no va escondida una tachuela envenenada.

Etiquetas:




© 2006 Terra Incognita | Blogger Templates by GeckoandFly.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.
Learn how to make money online | First Aid and Health Information at Medical Health